La culpa de no producir nada
La productividad dejó de ser una herramienta y se convirtió en una religión con sus propios pecados capitales. El ocio ya cuesta culpa.

Observador Obvio no es un espacio de entretenimiento; es el Digital Circus analizado bajo el lente de un microscopio social.
La productividad dejó de ser una herramienta y se convirtió en una religión con sus propios pecados capitales. El ocio ya cuesta culpa.
Francisco, inmigrante homosexual en España, grabó a un niño acosando animales mientras su madre lo miraba con total complacencia. Lo que vino después fue peor.
Señalar a "la gente" es el refugio perfecto del ego. Al final, uno también es la gente.
Pertenecer a la generación que construyó los algoritmos y también supo perderse sin GPS tiene su propio peso. Solzán Castellanos reflexiona sobre la vejez como perspectiva, no como declive.
Pertenecer a la generación que fabricó los primeros ordenadores domésticos y lleva un entrenador personal en el bolsillo otorga una ventaja que pocos saben nombrar.